El misterio prehispánico inició con la inspección de la “Sierra Azul” en 1939, los arqueólogos Javier Romero y Juan Valenzuela rescataron 6 momias en el Vergel de Tamaulipas, se trata del hallazgo más importante de México, pues son prehispánicas,
quizás las más antiguas del país.
Estos, han sido objeto de estudios por el Departamento de Antropología Física del Museo Nacional de Antropología e Historia, sé que se trajeron a la representación del INAH en el Estado.
De acuerdo con información obtenida por el cronista de la ciudad, Juan Jaime Llarena, las momias, podrían tener una antigüedad de más de 2 mil 600 años, actualmente se exponen en el Museo de la ciudad de México.
“Cuatro de ellas, se exhiben en el Museo Nacional de Antropología y el resto; el INAH, las resguarda con recelo dado a su importancia, porque los vestigios tienen una antigüedad de más de 2 mil 600 años”
Estudios revelan que las momias eran de la cultura mesoamericana y que habitaron la región de Tanguanchin y Tammapul; Ocampo y Tula actualmente.
Ocampo, Tamaulipas, la antigua Santa Barbara fue fundado en 1749 por José de Escandón, quien llegó a esta tierra a poner orden entre los indígenas.
¿Cómo fueron econtradas?
Estos acontecimientos, Juan Jaime Llarena Zapata, en posición fetal fueron halladas; de igual forma en la exploración del lugar se encontraron ayates y güajes que contenían granos de frijol y maíz; por su posición y conservación, se indica que los habitantes de las tribus embalsamaban a sus difuntos y además colocaban ofrendas.
Ante la posibilidad de que existan más reliquias en las cuevas; urgió a las autoridades para integren un proyecto turístico y que las momias sean exhibidas en el museo municipal; lugar donde actualmente se resguardan los petates utilizados para embalsamar sus cuerpos.
“Se necesita que el INAH haga un proyecto para rescatarlas y hacer una investigación más amplia, porque Ocampo, puede ser el otro Guanajuato” Dijo.
Este acto importante para la historia ha sido también inquietud y estudio de arqueólogos de Estados Unidos y Francia para la expedición del lugar y en 1950 el Arqueólogo Richard Stocktom MacNeish confirmó el hecho y dio pie a otras investigaciones en otras cuevas como “El Cañon del infiernillo” y en el ejido San Lorenzo de las Bayas, lugares donde también se logró investigar el origen de la agricultura. Estos lugares están utilizados por los vernáculos como habitación y entierro, hasta antes de la conquista española.

